miércoles, 30 de octubre de 2024

El taxista afrocanadiense

 

Me habían prometido trabajo, pero nel, me dijo el Lic. que le diera 100 mil pesos, que con eso me arreglaría todo, los papeles, mi certificado de vacunas, y que al siguiente día que llegara a Canadá, ya tendría trabajo. Pero nada fue cierto, eso sí, al siguiente día ya me estaban pidiendo lo de la renta, 700 dólares.

Recuerdo que la casa era grande, muy lujosa, de 2 plantas con su bésament que para el mexicano es conocido como sótano, era de esas casas tan grandes que sólo los políticos rateros de mi país llegan a tener.

Llegue a las 2 de la mañana, después de estar parado en el aeropuerto pues los datos de mi teléfono no funcionaban, 

Por casualidad me encontré a un paisano, y pues arriesgándome que me mentara la madre, le pedí me regalara un cigarro, para los nervios. 

¿De dónde eres paisa?

—de Oaxaca? ¿Y tú?

Igual paisano (mentí, no se daría cuenta porque la pinta de  Oaxaco la traía). 

Ya entrando en confianza le pedí me regalara una llamada.

De milagro pude comunicarme con el Lic., que me llevo, yo estaba asustado, en un lugar ajeno y tal lejano de mi tierra, recuerdo que el Lic. me dio instrucciones para esperar el taxi, o lo que se le llana Uber, 

-ponte trucha o si no te dejo, te dejo ahí, así que tú sabes, encabronado me dijo, casi gritando, porque le decía que no le escuchaba, pues la señal era muy mala. 

Me dijo que esperara en la columna 12 B afuera del aeropuerto de Toronto, de la entrada norte del aeropuerto, así lo hice, me dijo que llegarían por mí. 

Un carro tras otro llegaba y se iban, hasta que uno se esperó más de lo normal, pensé, ¿será ese? y si me acerco a preguntar, los nervios me comían, mis piernas temblaban, el cigarro que estaba entre los dedos de mi mano izquierda se consumía lentamente cada que succionar aire a través de su filtro.

Entonces el carro avanzó Asia mí, abrí la ventanilla del copiloto y en un español mal pronunciado preguntó que, si yo era Justino, 

- Si, yes, yes. Respondí nervioso, 

Abrí la puerta del carro y me subí, el destino era lo que menos me importaba, sabía que me llevaría a un lugar donde pasaría la noche. 

Condujo por más de hora y media, entre un silencio incómodo, impuesto por la barrera del idioma, el conductor intentaba comunicarse conmigo, pero al ver que era en vano hacerlo decidió claudicar. 

Al llegar a al lugar, nos enfrentamos con el hecho de saber cuál era la casa, estábamos en un fraccionamiento, con casa muy lujosas, al no saber cuál era, intentamos comunicarnos con él Lic., yo no traía saldo en mi celular destartalado, pero por fortuna el 5% de pila me permitió poder sacar el número y dárselo al chófer del Uber para que este le hablara a Lic. hasta México, 

Bueno, bueno, 

-Hello

- My name is Michael

Al otro lado del teléfono el licenciado hacía faramallas por responder, 

- hija, pásame el libro de inglés, como le digo la dirección (se escuchó a través del teléfono). 

- Lic, solo dígame cual es la casa, ya estamos en el fraccionamiento. 

-hash! No que ahí estas Justino, vas a ver cuándo valla para allá. 

La casa es una blanca, la que está en la esquina, 123. 

- ok, ya la vi. 

OK, toca la puerta y pagarle 80 dólares al conductor. 

 

Al tocar la puerta, salió una cara conocida, era un tipo que había conocido cuando estaba haciendo el proceso, lo había conocido en México. 

—Qué onda hermano! 

Si pasaste.

—pues si, mira, ya andamos acá. 

—Que chido. 

Estuvimos platicando por más de media hora, hasta que me dijo que tenía que dormir porque pasaban por el a las 5 de la mañana para ir a su trabajo. 

—OK, está bien. 

—Y donde me duermo? 

—En donde puedas.

Por la oscuridad de la casa, no me había percatado de que había colchones y cobijas por doquier, decidí tirarme ahí, en el sofá donde estaba sentado, 

-puedo dormirme aquí compa?

- ¡Si, claro! 

Solo que el que se queda ahí llega a las 5 de la mañana

Saque de mi maleta los suéteres que traía, para improvisar una cobija. 

 

—Duérmete ahí, ya mañana te dirán donde quedarte. 

 


 

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