Me habían prometido trabajo, pero nel, me dijo el Lic. que
le diera 100 mil pesos, que con eso me arreglaría todo, los papeles, mi
certificado de vacunas, y que al siguiente día que llegara a Canadá, ya tendría
trabajo. Pero nada fue cierto, eso sí, al siguiente día ya me estaban pidiendo
lo de la renta, 700 dólares.
Recuerdo que la casa era grande, muy lujosa, de 2 plantas
con su bésament que para el mexicano es conocido como sótano, era de esas casas
tan grandes que sólo los políticos rateros de mi país llegan a tener.
Llegue a las 2 de la mañana, después de estar parado en el
aeropuerto pues los datos de mi teléfono no funcionaban,
Por casualidad me encontré a un paisano, y pues arriesgándome
que me mentara la madre, le pedí me regalara un cigarro, para los
nervios.
¿De dónde eres paisa?
—de Oaxaca? ¿Y tú?
Igual paisano (mentí, no se daría cuenta porque la pinta
de Oaxaco la traía).
Ya entrando en confianza le pedí me regalara una llamada.
De milagro pude comunicarme con el Lic., que me llevo, yo
estaba asustado, en un lugar ajeno y tal lejano de mi tierra, recuerdo que el Lic.
me dio instrucciones para esperar el taxi, o lo que se le llana Uber,
-ponte trucha o si no te dejo, te dejo ahí, así que tú
sabes, encabronado me dijo, casi gritando, porque le decía que no le escuchaba,
pues la señal era muy mala.
Me dijo que esperara en la columna 12 B afuera del aeropuerto
de Toronto, de la entrada norte del aeropuerto, así lo hice, me dijo que llegarían
por mí.
Un carro tras otro llegaba y se iban, hasta que uno se
esperó más de lo normal, pensé, ¿será ese? y si me acerco a preguntar, los
nervios me comían, mis piernas temblaban, el cigarro que estaba entre los dedos
de mi mano izquierda se consumía lentamente cada que succionar aire a través de
su filtro.
Entonces el carro avanzó Asia mí, abrí la ventanilla del
copiloto y en un español mal pronunciado preguntó que, si yo era Justino,
- Si, yes, yes. Respondí nervioso,
Abrí la puerta del carro y me subí, el destino era lo que
menos me importaba, sabía que me llevaría a un lugar donde pasaría la
noche.
Condujo por más de hora y media, entre un silencio incómodo,
impuesto por la barrera del idioma, el conductor intentaba comunicarse conmigo,
pero al ver que era en vano hacerlo decidió claudicar.
Al llegar a al lugar, nos enfrentamos con el hecho de saber
cuál era la casa, estábamos en un fraccionamiento, con casa muy lujosas, al no
saber cuál era, intentamos comunicarnos con él Lic., yo no traía saldo en mi
celular destartalado, pero por fortuna el 5% de pila me permitió poder sacar el
número y dárselo al chófer del Uber para que este le hablara a Lic. hasta
México,
Bueno, bueno,
-Hello
- My name is Michael
Al otro lado del teléfono el licenciado hacía faramallas por
responder,
- hija, pásame el libro de inglés,
como le digo la dirección (se escuchó a través del teléfono).
- Lic, solo dígame cual es la casa, ya estamos en el
fraccionamiento.
-hash! No que ahí estas Justino, vas a ver cuándo valla para
allá.
La casa es una blanca, la que está en la esquina, 123.
- ok, ya la vi.
OK, toca la puerta y pagarle 80 dólares al conductor.
Al tocar la puerta, salió una cara conocida, era un tipo que
había conocido cuando estaba haciendo el proceso, lo había conocido en
México.
—Qué onda hermano!
Si pasaste.
—pues si, mira, ya andamos acá.
—Que chido.
Estuvimos platicando por más de media hora, hasta que me
dijo que tenía que dormir porque pasaban por el a las 5 de la mañana para ir a
su trabajo.
—OK, está bien.
—Y donde me duermo?
—En donde puedas.
Por la oscuridad de la casa, no me había percatado de que había
colchones y cobijas por doquier, decidí tirarme ahí, en el sofá donde estaba
sentado,
-puedo dormirme aquí compa?
- ¡Si, claro!
Solo que el que se queda ahí llega a las 5 de la mañana
Saque de mi maleta los suéteres que traía, para improvisar
una cobija.
—Duérmete ahí, ya mañana te dirán donde quedarte.
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