lunes, 28 de octubre de 2019

novela






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Un anciano arqueado, esmirriado por los años, camina sin entusiasmo, maquinalmente, casi por inercia, como quien se dirige sin saber su rumbo, camina unos escasos metros y se detiene, es algo que parece repetir con énfasis brutal y es que no es por demás, los años ya le aquejan. 
Ajeno a todos sus males, camina despacio por el campo de belleza triste. 
Aquel hombre de guarache cruzado y de actitud humilde, va por la milpa, cortando los pocos quelites que la tierra descarnada, seca ha dado este año, quelites arrugados por sol, por ese fuego invisible, que también evapora el poco jugo que hay en la tierra de las escasas lluvias. 
En medio de la milpa y con una expresión de quien dirige a los cielos una oración, el anciano dirige su mirar hacia donde se cree esta dios, en instantes cubre su vista con una mano, agacha su mirar como temiendo del altísimo, mientras dirige su mirada a la tierra seca se sostiene con las dos manos del humilde bordón echo de un trozo de carrizo. 
Le escucho decir. -Mezquital ingrato! - pa eso nos quieres aquí, pa darnos miseria y hambre. 
- el mezquital es así, caliente, tiene un aire que es pesado y que cala, todo junto, crea una atmósfera abrazadora, que asfixia, en donde pocas cosas son las que se dan por la sequía la tierra ... 
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 4Ta, Manzana,  González González,  Municipio de Santiago de Anaya, Hgo.  Noviembre del 2015. 

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Y un remolino alboroto los largos cabellos que le cubrían el rostro debajo del sombrero de ala ancha, cabellos como telarañas blanquecinas cubiertas de roció de una nube  extraña. 
la expresión en su cara era faborable apesar de sus años que denotaban cansancio en su lento caminar ... Aquella mañana mi abula y yo abiamos decidimos caminar al pie del cerro..el dia era nublado, de esos dias que para mi no me agradan porque son siempre triste; pero ese dia era lo contrario. 
una inocente alegría parecía aparecer en su rostro cuando ecucho las notas de Sous le ciel de Paris, de Ediht Piaf,"sous le ciel de Paris s'envole une chanson" y efectivamente, bajo el cielo volaba una canción, pero no era bajo el cielo de paris donde se deslizaba por doquier, donde reboloeaba por todos los sitios cual maripoza, era mas bien bajo del cielo del pueblo de mi abuela. 
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Miraba a lo legos el humo que salia de las casas donde posiblemente en el fogon yasia una gran olla de cafe. 
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Una lagrima posaba sobre su rostro. 
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Neblina Vestida siempre de inocente blanco cubriendo el mezquita. 
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